Perú supera los 2,400 millones de CPE

Perú supera los 2,400 millones de CPE

Según datos de la SUNAT, a fecha del 11 de enero de este año, en Perú se han emitido más de 2.445.804.000 comprobantes de pago electrónicos. Según este organismo, el número de emisores autorizados para emitir facturas electrónicas alcanzan los 213.951 contribuyentes, de los que 28.274 fueron seleccionado por la SUNAT para hacerlo de forma obligatoria. Para finales de este año, los obligados a facturar electrónicamente alcanzarán la cifra de 108.390 contribuyentes. De haberse emitido en papel, este volumen de comprobantes electrónicos hubiera supuesto la tala de 203.002 árboles.

El pasado 1 de enero se unieron 4.741 nuevos obligados a facturar electrónicamente; además, desde esa misma fecha, la SUNAT también ha seleccionado a otros contribuyentes por su condición tributaria. Así, estarán obligadas las empresas que al 30 de junio de 2017 tengan la calidad de agentes de retención o agentes de percepción del impuesto general a las ventas. También lo estarán las que tengan la calidad de principales contribuyentes nacionales, aquellas empresas que desde el año 2017 realicen exportaciones anuales por un monto igual o mayor a setenta y cinco (75) unidades impositivas tributarias. Otro tanto ocurrirá con las empresas que desde 2017 obtengan ingresos anuales por un monto igual o mayor a ciento cincuenta (150) unidades impositivas tributarias.

Queda previsto, según la Resolución de Superintendencia 155-2017/SUNAT, que los próximos grupos de obligados se unan en mayo, agosto y diciembre de este mismo año; 11.573 en mayo, 13.837 en agosto, y 54.707 en noviembre.

Según Alberto Redondo, director de Marketing de SERES para Iberia y LATAM, “la obligatoriedad impuesta por la SUNAT supone a las empresas peruanas una oportunidad para mejorar y optimizar sus procesos, reducir sus costes y ser más competitivas. Más allá de estos beneficios supone un gran impulso en su transformación digital”.

Para SERES, la mejor forma de adaptarse a la nueva situación es apoyarse y ayudarse de la experiencia de un proveedor autorizado.

De manera que el cambio se realice sin complicaciones y donde un tercero de confianza se ocupe de realizar todo el proceso, asegurando la compatibilidad con todo tipo de sistemas, nacionales e internacionales, cumpliendo con las normativas y legislaciones e, incluso, operando en soluciones mixtas que utilizan facturas en papel y en soporte electrónico.