Orientación vocacional, proceso que empieza en la niñez

Orientación vocacional, proceso que empieza en la niñez

La orientación vocacional no debe ser una elección de último momento, sino un proceso que debe empezar desde la niñez, con el acompañamiento de la familia. Así lo recomiendan expertos de UCAL, quienes aseguran que toda orientación es un proceso evolutivo e interdisciplinario, y no solo una elección al final de la vida escolar.

“Apenas 40% de universitarios que eligieron inicialmente una carrera, culminan sus estudios en la misma. Esto se debe, principalmente, a que no eligieron una carrera a conciencia o se frustraron en el camino. Por ello, nuestra misión como educadores y la de los padres como responsables de la familia, es tratar de que se equivoquen lo mínimo y nuestros hijos sean unos profesionales felices”, manifestó Mario Gutiérrez, rector de la casa de estudios superiores.

La orientación vocacional no es solo un territorio de la psicología, ni se soluciona con la aplicación de un test, según Gutiérrez, “es fundamentalmente un trabajo interdisciplinario que combina lo social, económico, lo pedagógico y lo cultural, ya que hay mucha presión y muchos prejuicios”.

No se trata de elegir la carrera que más te de plata, o de elegir la más tradicional porque es segura, se trata de preguntase ¿Qué me gusta?, ¿Para qué quiero estudiar esa profesión?, ¿Cómo voy expresarme en esta carrera? y finamente ¿Dónde quiero estar trabajando cuando termine? Ante sus respuestas los padres solo deben estar ahí, brindarles confianza, darles seguridad y principalmente, fortalecer su autoestima, señaló.

Por ello, no se trata de elegir lo que todos recomiendan o lo que el psicólogo determine por las habilidades que identifica. Se trata de recordar cómo era su hijo desde niño: ¿Qué le gustaba? ¿Qué miraba y le llamaba la atención?, ¿Qué hacía con las cosas que llegaban a sus manos? Responder a estas preguntas tal vez sea un mejor camino que darles respuestas hechas, así como incentivar su creatividad desde niños, será mucho mejor que esperar que ellos digan que quieren ser, si todavía no saben, ni siquiera, quiénes son.

“En UCAL les enseñamos a nuestros estudiantes que no hay recetas ni fórmulas en un mundo tan complejo, y les demostramos que ser creativos garantiza el brindar soluciones innovadoras a problemas nunca antes conocidos”, indicó el rector de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina.

Además, precisó que el esfuerzo por ayudar a un hijo(a) a enfrentar una de las decisiones más importantes de su vida, no debe culminar tras su ingreso a la universidad, previendo que aun después del ingreso, los jóvenes puedan tener dudas, ansiedades, desconexiones o perder el rumbo, cambiándose varias veces de carrera.

No conocemos un test que sea infalible, no hay experiencia de los padres que se transferible, no existe un joven que no tenga dudas e incertidumbre. Lo importante es gestionar esa incertidumbre con información, investigación y asesoría, no cediendo a la presión social ni a la tradición del camino más fácil. El conflicto vocacional existe y hay que enfrentarlo.