Innovando la atención al consumidor

Innovando la atención al consumidor

En los últimos años ha existido un amplio crecimiento de la industria gastronómica que ha motivado a los chilenos para que disfruten de las nuevas y novedosas propuestas. Sin embargo, la otra cara de la moneda muestra una industria que sigue los mismos patrones tradicionales de atención y que le cuesta innovar en servicios que garanticen una mejor atención.

El buen servicio en un restaurante implica prestar atención a los detalles desde el inicio hasta el final de la experiencia, por ejemplo, incluyendo el agua de cortesía. Esa práctica es adoptada por los mejores restaurantes y cafeterías del mundo, quienes se preocupan de encantar a los consumidores desde que se sientan a la mesa.

En Chile son pocos los que se han dado cuenta del sello de singularidad y buen trato que significa recibir a los comensales con un vaso de agua de calidad, ideal para limpiar profundamente las papilas gustativas y preparar el paladar para degustar el café o vino.

Hoy existen máquinas que hacen posible obtener siempre agua purificada a la temperatura adecuada, con la cantidad justa de gas y sólo en un par de segundos. A eso se suma un impacto positivo en el medio ambiente, ya que permiten dejar de lado botellas desechables.

La del respeto por el medio ambiente no es una bandera que se tiene que ondear siguiendo las modas, se trata de una filosofía empresarial que nosotros perseguimos con convicción; ahorrar es clave, tanto para el desarrollo económico, como para los cada vez más escasos recursos, como para el medio ambiente.

Estas tecnologías permiten tener dispensadores de agua fría ilimitada, purificada, con y sin gas al alcance de nuestros dedos sin dañar el medio ambiente, tanto para el agua de cortesía como para la venta de agua de la casa. Sin duda, una experiencia positiva para los establecimientos gastronómicos. Sin embargo, en nuestra experiencia, son pocos los restaurantes y cafeterías que se atreven a innovar, y ese ha sido el clásico problema chileno.

Tenemos herramientas que a todas luces presentan innumerables beneficios para los dueños de los establecimientos, los consumidores y el medioambiente, sin embargo, hay poco interés por salir de lo tradicional.

En 2014 los senadores Alejandro Guillier y Manuel José Ossandón presentaron un proyecto de ley que obligaría a todo restaurante poner una jarra de agua en la mesa, promoviendo la vida sana. Algunos establecimientos miraron con buenos ojos el proyecto, mientras que otros se preocuparon inmediatamente en cómo afectaría las ventas.

La industria del vino, así como la gastronómica, son muy conservadoras y son más reacias a la hora de elegir indumentaria que puede beneficiarlos. Invertir en mantener y atender mejor a los consumidores es más barato que gastar dinero tratando de recuperarlos.

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