Día de la Educación Rural el 7 de Abril

Día de la Educación Rural el 7 de Abril

Este 7 de abril conmemoramos el Día de la Educación Rural, instancia que nos permite destacar a los más de 200 mil alumnos y 26 mil docentes que cada día asisten a clases en las zonas rurales de nuestro país, muchas veces sorteando grandes distancias y climas adversos.

Cabe recordar que nuestra poetisa Gabriela Mistral también fue profesora rural, y ella acertadamente dijo que el futuro de los niños es hoy, mañana será tarde. En efecto, las escuelas rurales viven grandes desafíos, entre ellos el enfrentarse a los cambios de un mundo globalizado en áreas menos conectadas. Por eso nuestro llamado en este día es a pensar en la educación tecnológica rural.

No basta sólo con invertir en los dispositivos, redes e Internet para conectar a las zonas más aisladas de Chile. Eso es necesario, pero no suficiente. Tenemos que desarrollar un modelo educativo diferente en torno a ellos; que incluya capacitación docente, transformación de la rutina de enseñanza a modelos más colaborativos, alianzas con creadores de contenido adaptado a la lógica de clases digitales y gestión de la libertad que los alumnos ganan al empezar a usar tablets u otros dispositivos en el aula.

En Samsung Chile hemos desarrollado más de 15 proyectos de aulas digitales en el país, y si algo hemos aprendido es esto. Si el profesor y alumno no reciben herramientas, apoyo y soporte sobre cómo enfrentarse a esta nueva forma de abordar las clases, no veremos los frutos de la inversión tecnológica.

Somos testigos del beneficio que conlleva el modernizar las prácticas pedagógicas de la mano de lo digital. Es por esto que también somos socios de la Fundación Puentes Educativos, con quienes estamos trabajando para llevar metodologías innovadoras a las escuelas rurales, que permitan el desarrollo de las habilidades del siglo 21.

Tenemos que trabajar todos en ésta línea, desde lo público y lo privado, para que todos los que forman parte del proceso educativo tengan la posibilidad de salir al mundo, desarrollando las nuevas habilidades que exige el siglo XXI y sus tecnologías, las que sin duda permiten transformar las salas de clases tradicionales en espacios de análisis, debate, creación y trabajo en equipo. En síntesis, todo lo que nos exige la globalización, ya sea en una comunidad rural o no.