Castración química a los violadores

Castración química a los violadores

Frente al proyecto de ley, presentado por el congresista de Acción Popular Yohny Lescano, que busca aplicar la castración química a los violadores, Católicas por el Derecho a Decidir Perú manifiesta que esta propuesta legislativa busca soluciones artificiales o populistas a un tema que es serio, y en donde urge visibilizar y cambiar lo que está a la base: una sociedad con una cultura de la violación asociada con la organización de las relaciones de género.

La coordinadora de proyectos de CDD-Perú, Gladys Vía, señaló que “esta clase de medidas se centran en endurecer las penas para los violadores, lo cual, es importante en tanto las instituciones cumplan con la ejecución de las sentencias; pero que en términos reales no previenen ni disuaden a los agresores”.

Otro punto no salvable del proyecto es que se obstina en hacer ver que la violación es un hecho extraordinario y periférico, fuera de la sexualidad, evitable; cuando, por el contrario, está en la base de las relaciones de género y de la sexualidad. Según el Ministerio Público, 90% de los violadores de menores de edad fueron familiares o personas allegadas a las víctimas.

“La violación no es solo resultado de perturbaciones psicológicas de algunos individuos, sino que se sustenta en concepciones socialmente legitimadas”, precisó Gladys Vía.

La aprobación del proyecto de ley también le representaría un gasto oneroso e innecesario al Estado ya que para aplicar la castración química se debe realizar un acompañamiento de por vida a los violadores o pederastas – incluso cumplida su condena – para asegurar que se continúe con la administración del medicamento y no se pierda el efecto en el agresor.

Desde CDD-Perú creemos que todas las medidas y las propuestas que tengan como fin la prevención y la erradicación de las violencias contra las mujeres deben tener como parangón la implementación de la educación sexual integral y la implementación del enfoque de género en las políticas de salud y de educación.

Es necesario invertir en una reforma educativa que, paso a paso, vaya cambiando siglos de una política sexual basada en el pecado, violencia y poder, vaya formando nuevas generaciones para quienes la igualdad sea lo que marque sus relaciones sociales y sexuales.

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