Aprendiendo a escuchar

Aprendiendo a escuchar

Las nuevas generaciones marcarán el rumbo económico y social de los próximos años en Latinoamérica. El gran desafío es reducir las brechas sociales, económicas y mas aun digitales, que ponen en riesgo el desarrollo. ¿Cómo logramos inspirar y motivar a nuestros jóvenes para convertirse en verdaderos motores de cambio? Escucharlos, comprenderlos e identificar a los socios estratégicos para empoderarlos, es el camino que muchas organizaciones hemos comenzado a transitar para poder brindarles más oportunidades.

Ninguna generación en la historia ha tomado tanto protagonismo para el futuro económico mundial como la que hoy conforman más de 2.5 billones de millenials. La influencia de la tecnología, y la llamada 4ta. Revolución industrial (revolución de la conectividad, con Internet ganando espacios en todos los ámbitos de la vida humana) han configurado un nuevo escenario global, cambiante y frenético. El desafío que se nos plantea como la generación que hoy ocupa los puestos de decision, es el de ser capaces de preparar a los más jóvenes para el mundo que viene.

Para el 2020, los millenials ocuparán 35% de la fuerza laboral en el mundo, lo que obliga a las organizaciones a repensar los esquemas y la relación laboral que sostendrán con los jóvenes que buscan flexibilidad con buenos salarios. El tiempo es escaso y los cambios serán aún más profundos. Y como si esto fuera poco, existen aún grandes retos que constituyen un enorme factor de riesgo para su preparación: América Latina carece de la infraestructura de conectividad que hay en otras regiones.

Según el Informe Global de Tecnología de la Información 2015, en una comparación entre 143 países sobre el uso e impacto de las tecnologías de comunicación e información, el país latinoamericano que se posicionó más alto fue Chile, en 38º lugar. En Latinoamérica y el Caribe, la brecha digital para los jóvenes de entre 18 y 25 años se ubica hoy alrededor del 30%, y esta realidad alcanza cifras alarmantes en los países menos desarrollados de la región.

En paralelo, América Latina sigue siendo la región más desigual, económicamente hablando, en el mundo, y más de 20 millones de jóvenes están desempleados o fuera de la escuela. El reto inminente de la región es crear más oportunidades para este grupo.

El principal error al encarar la formacion de nuestros jóvenes suele ser el de enfocarse en esfuerzos aislados. Los desafíos son tan complejos, que requieren de un trabajo colectivo. Muchas organizaciones se encuentran hoy transitando un camino junto a los jóvenes, que tiene como primer objetivo el aprender a escucharlos. No podemos estar ajenos a sus realidades, a sus preocupaciones y, fundamentalmente, a sus motivaciones. Pero también debemos comprender la necesidad de sumar a la conversación a quienes ya vienen trabajando con ellos, para aportarles nuestro conocimiento y nuestras herramientas.

La economía del siglo 21 requiere, sin dudas, de una fuerte preparación en habilidades técnicas, entre ellas, los conocimientos y herramientas digitales. Pero para poder convertirse en verdaderos motores de cambio, los jóvenes requieren también de habilidades no técnicas, que serán clave para su desenvolvimiento, como la comunicación, la creatividad, el pensamiento crítico, etc. Allí, el rol de un mentor se vuelve trascendental. Es necesario incorporar conocimientos, pero también vivencias de aquellos que tienen mas experiencia. Por esto, el acompañamiento es clave para alcanzar la motivación.

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