Aprender Inglés, el reto profesional de los latinoamericanos

Aprender Inglés, el reto profesional de los latinoamericanos

Terminan las vacaciones y con ello se retoman los planes y retos académicos y profesionales a concluir en el segundo semestre del año. Los idiomas son cada día una de las mayores preocupaciones de las personas, ¿por dónde iniciar? ¿Cuál es mi nivel? ¿Cómo aprender inglés si no tengo tiempo de ir a tomar clases? ¿Cuánto me puede costar ser bilingüe? Estas son tan solo algunas de las preguntas provenientes de diferentes ciudades de América Latina, que se reciben diariamente en plataformas para aprender inglés en internet tales como Cambly.

Y es que según el último informe de EF English Proficiency Index, en las 72 naciones encuestadas el inglés como habilidad o conocimiento está directamente ligado con un mayor ingreso económico individual, generando una repercusión directa en el desarrollo económico de la nación. Para las firmas de reclutamiento presentes en América Latina, los profesionales con un nivel de inglés superior al promedio de su país pueden devengar entre el 30% y el 50% más del salario en comparación con los profesionales que carezcan de esta habilidad, esto con más fuerza en sectores como la tecnología y los hidrocarburos.

Nuevos incentivos

Según el Harvard Business Review, aproximadamente 1.75 billones de personas del mundo, es decir, uno de cada cuatro personas, tienen un nivel mínimo de inglés. Por esto, más mano de obra calificada se vuelve necesaria en todas las industrias. Por su parte, para Randstad Professionals, uno de los gigantes en contratación y recursos humanos del mundo, al menos el 75% de las vacantes presentes en el mercado requieren un segundo idioma. En el caso de América Latina, el idioma internacional para los negocios es el inglés. Considerando lo anterior, surgen preguntas obvias: ¿por qué no estamos todos hablando inglés ya?

Los retos que se enfrentan

Históricamente, países de Latinoamérica como Chile, Perú, Colombia y México han terminado asociando y relacionando el buen nivel de inglés con el nivel socioeconómico alto, que le permitió al individuo con mayores posibilidades una proximidad cultural y/o económica al mundo angloparlante, a través de una educación privada bilingüe, viajes de intercambio o acceso a cursos de idiomas de alto costo, que aseguraron su dominio de la lengua, mientras la clase media lucha por aprender por su cuenta, de manera autodidacta o con clases de no muy buen nivel a la que le deben un bajo nivel de aprendizaje y ausencia del dominio del inglés como segunda lengua, marcando aún más las fuertes diferencias socioculturales, económicas y aumentado la brecha entre los bilingües y los no bilingües.

Nuevas oportunidades

Esta distancia cultural e incluso económica se ha ido acortando gracias a la llegada de aplicaciones y métodos tradicionalmente costosos, ahora a la mano de todos, sumado a una mayor conectividad y acceso a internet, que ha generado disrupción en los sistemas tradicionales de enseñanza del inglés en países en vías de desarrollo, caracterizados por pedagogías y materiales desactualizados, enfocados tradicionalmente en habilidades de escritura y reglas gramaticales. Esto ha fomentado generaciones excusadas en “Lo entiendo pero no lo hablo”. Dicho esto, es claro que la nueva generación de profesionales y mileniales, tanto en EEUU como en Latinoamérica, están comenzando a derrumbar este paradigma tradicional.

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