12 Trucos psicológicos del negocio de supermercados

12 Trucos psicológicos del negocio de supermercados

Como hemos visto en los Juegos en el Súper con Guy, el famoso programa de Food Network, recorrer el supermercado no es una tarea fácil. Vas por leche y sales con seis botellas de vino (¡en oferta!) Y una bolsa de papas fritas. Nuestros amigos del supermercado son sólo empresarios honestos tratando de vender algo de comida. Nunca los podríamos acusar de hacer trucos mentales del Jedi.

Bueno, sí podríamos. Ningún ámbito de los consumidores ha sido tan analizado como la tienda de comestibles. Al igual que cualquier propietario responsable de cualquier empresa, los dueños de los supermercados han estudiado a sus consumidores y han aprendido lo que nos hace reaccionar. A menudo llamado “la pista de carreras”, el supermercado está diseñado para conseguir que entres en la “pista” y hacer que vayas lo más lento posible a través de cada pasillo. La mayoría de los productos principales han sido colocados estratégicamente para maximizar tu tiempo y el dinero que vas a gastar.

Aquí están algunos trucos del negocio

1. La puerta se cierra detrás de ti. Las puertas de los supermercados son por lo general de una sola vía. Una vez adentro, tendrás que pasar por algunas ofertas especiales para encontrar la salida. Es como cuando las víctimas débiles y asustadas de una película de terror se dan cuenta de que la única manera de salir de ese ambiente es a través él. En lugar de matarte, los supermercados sólo quieren venderte algunas galletas Oreo.

2. Flores. ¿Neil Diamond no te trajo flores? Olvídate de él. La tienda de comestibles te recibe con centenares. La primera impresión es importante, y el jardín de cubos de tulipanes justo dentro de la puerta te dice: “Has llegado al lugar más fresco y alegre de la tierra”. Hay también una teoría de que la estimulación sensorial nos abruma, nos fríe la tarjeta madre mental y nos hace más susceptibles a las compras compulsivas.

3. Dólares y aromas. Hablando de estimulación, ¿sabes cómo cuando estás a 16 kilómetros cuadrados de un aeropuerto o un centro comercial estadounidense, y puedes oler el quiosco que vende rollos de canela? ¿Y cómo vas a empujar a niños pequeños y a abuelos para poder probarlos? La panadería sirve para el mismo propósito. El dueño estimula tu apetito con uno de los olores más básicos y tóxicos: el olor del pan recién horneado. Se te impulsa a comprar con el estómago, no con tu cerebro consciente de tu presupuesto.

4. ¿Conseguiste la leche? Recuerdas en los años 80, cuando bailabas “break dance”, ¿Y te inscribiste para ganar un equipo de sonido gratis? Lo que tú y tu representante tuvieron que hacer fue sentarse a que les vendieran un tiempo compartido por seis horas en México. Es el mismo concepto. Tú realmente querías el equipo de sonido, y todos nosotros realmente queremos la leche. Los dueños de los supermercados quieren dártela, pero sólo después de que camines a través de todo el terreno de sus ventas.

5. Escenario central. Los pasillos centrales con los productos de marca son los más rentables. Es por eso que los artículos de primera necesidad, como cereales y café, están colocados en los pasillos centrales. Y están a menudo en el medio de ese pasillo central. De esa manera, sin importar de la dirección que vengas, vas a estar expuesto a medio pasillo de cosas que no sabías que necesitabas, hasta ahora.

6. Baraja los naipes. Acéptalo. La mayoría de nosotros vamos a la tienda por los mismos 10 artículos. Así que podríamos desarrollar fácilmente nuestra propia “ruta” a través de la tienda y utilizar el piloto automático cuando entramos por la puerta. Por eso es que barajan los comestibles. ¿La caja donde las manzanas han estado durante los últimos dos meses? Ahora contiene los arándanos de estación por $50 (¡dos por $80!).

7. Llénalos. Apartando los que hacen planes para el apocalipsis zombi, muy poca gente necesita un carrito de compras tan grande. Pero aquí está la cosa. Si a los seres humanos los ponen a cargo de un agujero, sienten la necesidad psicológica de llenarlo. Es por eso que el carrito de compras se ha duplicado en tamaño, y esas cestas pequeñas son, intencionalmente.

8. Las mejores cosas. Normalmente, “leemos” el mundo de izquierda a derecha. Nuestros ojos siempre están inclinados hacia el lado derecho o hacia el lado donde naturalmente se desarrolla la “historia”. Así que ahí es donde los supermercados tienen, con frecuencia, los artículos que es más probable que compres.

9. El bombardeo a los ojos. No es que seamos perezosos, pero sí somos. Compramos mayormente lo que está a altura de los ojos, así que es ahí donde colocan los comestibles más rentables. Los alimentos más económicos están casi siempre en el estante inferior, al lado del vino en cajas. ¿Algún cereal con un personaje de dibujos animados que se ve atacado por problemas emocionales? Los colocan a la altura del muslo, a la altura de los ojos de tu niño, quien ahora está atacado con una, fuerte y desesperada necesidad de granos azucarados.

10. ¡Gratis! Las personas van al supermercado “en una misión”. Es el mayor interés del dueño del supermercado, animarte a ir más lento y quedarte ahí un rato. Haciendo una parada para bocaditos gratis ayuda. Y también te abre el apetito.

11. Haz que llueva. Que conveniente. Ellos te permiten poner dinero en tu bolsillo tan pronto como entras por la puerta. Y ahora que estás tan terriblemente rico, es posible que puedas derrochar en esa botella de aceite de oliva gourmet.

12. Sintonizando. Los estudios demuestran que tu reduces la velocidad y te tomas tu tiempo cuando oyes música. El rock rápido sale, Air Supply entra. Vamos a bailar lento.

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